¿Por qué Japón?

Hola a todos de nuevo!

En esta ocasión quiero comentar algunas ideas en torno a un tema muy recurrente en mi vida diaria y es lo siguiente. Las personas que me rodean, al ver mi afición por el mundo oriental, sobre todo por Japón y China, siempre me preguntan por qué me gusta esa cultura, qué es lo que me atrae de ellas, etcétera. En especial, por Japón, ya que por esta cultura siento una fascinación sin limites; es por eso, que también otra de las preguntas que siempre me hacen es si me gustaría realizar estudios de maestría en el país nipón y mi respuesta, por supuesto, es que sí.

Lo que suelo contestar siempre es que veo a Japón como un todo, es decir, me gusta apreciar a las cosas en su totalidad, explorar todos los posibles factores que se involucran y después pasar a emitir algún juicio. Por eso siempre que me preguntan suelo contestar cosas diferentes; esto no quiere decir que cambié de parecer o de gustos específicos con respecto a Japón, sino que en algunas ocasiones me gustan más unos rasgos, en algunas otras otros. Es así de sencillo.

Dentro de las variables que menciono se encuentran las siguientes:

- Su gente: porque me parece que el tipo de personas que integran Japón posee una calidad humana (con sus excepciones claro) que no en todas partes se ve. Tal vez en China sea posible apreciarla. Me refiero al respeto, a los modales; esto se puede constatar por ejemplo en las relaciones de respeto que se mantienen en la jerarquía de una empresa o negocio, en donde todos respetan al jefe y a sus superiores y si se trata de un buen jefe, más aún, ya que todos trabajan correctamente sabiendo que son liderados por una persona capaz y por la cual vale la pena esforzarse. Si vamos un poco más allá, podemos danos cuenta que este tipo de relaciones, aunque sean algo muy básico, son un elemento muy importante para el buen desarrollo del capitalismo. Tal vez los secretos de cómo llegar a ser un país de primer mundo y competente a nivel internacional no sean un secreto después de todo…

Image

- Su sistema de escritura: esto es muy importante, pues si bien la escritura japonesa tiene mucho que deberle a la china, es decir, al sistema de símbolos, me parece que los japoneses supieron muy bien aprovechar dicho sistema y no lo copiaron tal cual (bueno, tal vez en un principio sí), pero posteriormente le imprimieron su toque especial. Por supuesto, para aquellos gustosos del país nipón y de su cultura, y que deseamos aprender el idioma, pero también la escritura, nos damos cuenta de que el último es el mayor dolor de cabeza para lograrlo. Bueno, así pensaba al principio, pero la verdad es que me divierto mucho estudiando y practicando kanjis, se me facilita y es entretenido ver las diferentes lecturas que puede tener dependiendo de cómo se combina.

Kanji de Amor – Ai

- Su religión/ religiones: en este caso me remito unicamente al budismo zen y al shinto. Sé que existen otras religiones e ideologías dentro del contexto japonés, pero las que a mi me agradan son las dos antes mencionadas. En cuanto al primero, es bien sabido que se trata de una tradicion que vino modificandose por un largo trayecto desde sus origenes en India; posteriormente sufrió un gran cambió en China, en donde adoptó la forma chan, que será la zen en Japón. De igual manera pasó por Corea, para llegar a Japón. Lo interesante es que cuando esta forma modificada del budismo original llegó, se encontró con que en la gran isla existía una religión en pleno desarrollo, el sintoísmo, la cual se caracteriza por, como muchas religiones iniciales, tener un apego por las tendencias animistas, es decir, por atribuir deidades a elementos de la naturaleza o a cosas importantes: tales son los casos de las deidades del arroz, que desde muy temprana epoca fue un elemento importante en Japón y lo sigue siendo. Quién no ha visto en series, en el anime, manga o quien haya tenido la fortuna de ir al país del sol naciente, de ver los fabulosos templos budistas y sintoistas ahí, los monjes, las esculturas, todo impregnado de belleza. Estos son algunos de los elementos que me fascinan.

Templo budista en Nara

- Convivencia de épocas: a qué me refiero con esto? lo que quiero decir es que un rasgo que me parece muy interesante es cómo Japón, a pesar de se un país con un buen desarrollo económico y tecnologíco, que se encuentra inserto dentro del mundo capitalista, conserva muy bien las tradiciones ancestrales. Como ejemplo curioso algo que sempre me ha llamado la atención es ver a muchas personas vestidas con kimono por la calle, mientras muchos otros caminan con traje y corbata y conviven sin ningun tipo de problema, tampoco son mal visto o algo por el estilo. Además que ese tipo de trajes son hermosos.

- Por supuesto, el anime. A mi en lo personal me parece que sus novelas son mucho mejores que las que pasan en mi país, México, pero aún así, no me gustan tanto como el anime. Mucha gente siempre me dice que por qué veo esas “caricaturas” que yo ya soy un adulto y demás. Yo no me apresuro a contradecirlos (bueno, antes lo hacía jajaja), pero me di cuenta que lo que ellos no entienden es que no por el simple hecho de ser dibujos animados, forzozamente te remiten a algo infantil, pues el anime abarca una amplia, de verdad muy amplia, variedad de temas. Esta es la característica que más me gusta, que muchas series de anime que me han gustado, principalmente han sido por la trama. Pero no solo eso, sino que en ocasiones logran realizar casi obras de arte, pues la conjuncion de la historia, con los dibujos, la música, los personajes y demás, son excelentes y simplemente no puedes dejar de verla hasta que termina.

- Su Historia. Para un servidor que le apaciona el pasado, encuentro en Japón un mina de oro, ya que este país cuenta con una riquísima historia detrás, y esta es una de las principales razones por las cuales me gustaría realizar una maestría en humanidades, historia antigua o en antropología en Japón. Uno de mis periodos favoritos de su historia es la etapa denominada Heian, sí, la Heian de donde procede el fabuloso libro de La Historia de Genji, de Murasaki Shikibu. Aún me falta un gran camino por recorrer, aún tengo que terminar mis últimas materias de la licenciatura!!!!

Estos son solo algunos de los puntos que me agradan del país del sol naciente, faltan muchos otros, los cuales comentaré en otra ocasión. Mientras tanto, les dejo estas ideas y comentarios.

Saludos!

Ramsés K. Mishima

Another

Esta ocasión quiero comentar un poco acerca de un anime que comenzó en esta temporada: me refiero a Another. En particular las series de anime de terror no han sido mucho de mi agrado, pero no porque no me guste el género, más bien, porque no he localizado alguna que tenga una trama que de verdad me atrape. Esta vez, quise probar con Another, ya que desde que vi las imagenes me agradaron, tanto los dibujos, como el ambiente que circundaba a los personajes.

La historia se centra en Kōichi Sakakibara, un estudiante de preparatoria que recientemente se traslada a un pueblo llamado Yomiyama en el que él anteriormente había vivido, aunque cuando era aún muy niño. Pero lo que él no sabe es que en la escuela y en la clase a la cual está a punto de entrar, ocurre algo extraño.

La cuestión es que la otra protagonista (o al menos elemento importante de la serie) es Misaki Mei, una chica que lleva un parche blanco el el ojo izquierdo y que aparentemente solamente Sakakibara-kun puede ver. Una serie de elementos extraños acompañan al protagonista en los primeros episodios, pues la chica llamada Misaki Mei se aparece frente a Kôichi en el elevador del hospital del pueblo. Sin embargo ella lleva de la mano una muñeca bastante tétrica y la cual dice tener que llevar al segundo piso. Lo que le resulta extraño al muchacho es que en el segundo piso se encuentra nada más y nada menos que la morgue.

Kôichi también se asombra al ver que la chica lleva puesto el uniforme de la escuela a la cual él está por ingresar. Sin embargo, al llegar al lugar, la joven desaparece en la obscuridad del pasillo llevando la muñeca de la mano. Aunque Kôichi trata de detenerla, ésta le responde que “debe entregar algo a su otra pobre mitad, la cual la está esperando”. Sin duda esto a cualquiera asustaria, por más valiente que se diga ser.

No quiero abundar más en la serie, ya que la trama es complicada y, aunque aún van apenas cinco episodios, poco a poco se van develando los misterios que envuelven a la chica y a la clase. Lo que sí es importante decir es que en la clase en la que se encuentra, (la clase 3 de la escuela Yomi del Norte) está rodeada por una maldición que al parecer se desató por la muerte de una joven también llamada Misaki, la cual murió 26 años antes. Se supone que era una excelente chica: buena en las clases, en deportes, amada por todos, bonita. Sin embargo un buen día falleció de manera repentina, con lo cual quedó un gran vacío en sus compañeros; tan grande, que ellos continuaron comportandose como si ella siguiera viva, (incluso se puede ver que la banca en la cual se sienta la actual Misaki es mucho más vieja que las de los demás, signo de que no la han cambiado).

Lo que me ha agradado hasta el momento de esta serie es, como ya dije, el ambiente en que se mueven los estudiantes, ya que, aunque no dice excatamente la  fecha en la que suceden los hechos, se puede deducir que está amibentada por el final de los años noventa-principios del 2000, ya que el protagonita y algunos otros personajes usan celulares muy antiguos, de los que tenían una antena larga, en blanco y negro y muy toscos. Además ciertos elementos tratan de confundierte para que la trama se enrrede más, como el nombre de la chica que murió anteriormente en la clase (en la cual, por cierto, también iba la madre de Kôichi y que también falleció) y el nombre de la protagonista femenina son el mismo, con lo cual Kôichi en un principio piensa que Misaki Mei es la misma que murió hace 26 años y que esa es la razón por la cual los demás no la ven. Sin embargo, posteriormente se entera de la explicación (la cual no diré para que lo descubran por ustedes mismos) del por qué sus compañeros no pueden ver a Misaki mei y de que en realidad no es un fantasma o un espectro, sino que está viva.

Otro elemento que me llamó la atención es el hecho de que en determinando momento y cuando Sakakibara-kun comienza a descubrir algunas cosas sobre el misterio que encierra la clase tres de Yomi del Norte, es que comienzan a ocurrir muertes en su clase, entre ellas una compañera que había comenzado a relacionarse con él y posteriormente una enfermera que le ayudaba a conseguir información sobre la chica que murió. Por tal motivo, Kôichi piensa que es culpa de él que las muertes de esas personas hallan ocurrido, por lo que tal vez debería de dejar por la paz el tema.

La verdad recomiendo mucho la serie, pues es de lo mejor de esta temporada. Si les gusta género de terror a lo Stephen King y el gore, esta serie es para ustedes. Les dejo unas imágenes para que se den una idea y se animen a seguir esta serie que promete mucho.

Saludos!! Ramsés K. Mishima.

De regreso a la acción!!!

Esta breve entrada es para anunciar que es mi intención regresar a este  proyecto. Por varias razones (escuela, actividades extras, cuestiones familiares), tiene mucho que dejé este proyecto que comencé con mucho gusto. Espero poder continuar periódicamente con él y aportar a la comunidad. También quiero anunciar que de ahora en adelante, las temáticas principales ya no serán solo de cuestiones orientales, sino que agregaré algunos temas más amplios para expandir más mis propios horizontes y para hacer más flexible el blog. No sé aún si cambiar el titulo del blog, pero mientras tanto, ese es el anuncio!

Espero lo disfruten!!

Dos Pinturas japonesas del Barrio Chino

Hoy quisiera compartir con el mundo una experiencia que tuve hace unos dias. Se trata de que por suerte, encontré dos réplicas en manta de dos obras de dos de mis artistas favoritos de Japón. Se trata de una réplica de la gran Ola de Kanagawa y otra de una Cortesana de Japón con lo que parece ser una especie de pipa.

La de la “Ola de Kanagawa” es una obra del autor Katsushika Hokusai y la segunda es trabajo de Kitagawa Utamaru. Los dos pertenecen al periodo conocido como Edo o la época del Shogunato Tokugawa. Los dos pintores me agradan, pero la verdad es que, debido a mi fascinacion por la obra de la Gran Ola, me quedo con Hokusai.

Estas dos reliquias las encontré mientras deambulaba solitario por los locales del Barrio Chino, ubicado  cerca del metro Bellas Artes, en el Distrito Federal. No era mi intensión adquirirlos, ya que de hecho iba con la idea de adquirir una camisa china con un logotipo de dragón, que, por suerte, también adquirí (Con la cual pueden verme vestido en la foto de arriba y con las dos mantas de fondo).

De modo que ese día fue excepcional porque logré acerme con tres productos geniales: dos para decorar mi habitación y el otro para ataviarme a mi.

Por desgracia la réplica de la obra de Kitagawa Utamaru no la pude conseguir en un tamaño mayor, así que lo adquirí en tamaño pequeño; sin embargo no le quita de ninguna manera el mérito. En la foto inferior se me puede ver en uno de mis momentos de meditación después de una larga jornada en la universidad tomando clases de arqueología y antropología. Nada como descansar un rato reflexionando sobre los acontecimientos del día escuchando a Miles Davis.

No me arrepiento de haberme dado una vuelta por el Barrio Chino, ya que ya tiene mucho tiempo que no iba. Se me había olvidado que en ese pequeño lugar puedes encontrar muchas cosas interesantes, no sólo de la cultura China, sino también de Japón, Corea e India. Trataré de acudir más seguido!!!

“El Monte Fuji Visto a través de las Olas de Kanagawa”

Hoy quiero comentar una de mis obras del arte japonés favoritas: es la  pintura denominada: “El Monte Fuji visto a través de las olas de Kanagawa” ó “La Gran Ola de Kanagawa” del pintor Katsushika Hokusai. Este pintor y grabador japonés vivió aproximadamente del 1760 al 1849 y se dedicó principalmente a la producción del estilo Ukiyo-e. La pintura en cuestión vio la luz en el año de 1831 cuando Hokusai tenía 72 años de edad.

Se trata de una obra que busca mostrar la grandeza de la naturaleza, en el caso particular, del mar, ya que el autor exagera el tamaño de la ola y el discurso empleado es que se trata de un fenómeno muy superior a la grandeza o tamaño del Monte Fuji, una de las montañas más grandes del mundo. También los hombres que viajan en los botes pesqueros son sometidos por la fuerza de las olas y tienen que sujetarse como pueden de los bordes del mismo.

Se puede apreciar que Hokusai maximiza la fuerza de la ola al emplear pincelazos en la dirección contraria a la que llevan los marineros, lo que permite que la fuerza que desencadena la ola al momento de chocar se aprecie de manera implacable. De igual manera se puede notar que el pintor utiliza diferentes tipos de azul para poder resaltar y elevar el volumen de las olas; entre los tipos de azul que maneja están tres: el azul japonés, el azul claro, y el azul prusiano (que es el azul más fuerte que se  puede ver en la ola). Este último era para el momento un color nuevo en Japón, con el cual Hokusai no había experimentado y el con el cual al autor le interesaba experimentar; sin embargo, el precio de este pigmento era sumamente elevado, por lo que en un principio no le fue posible su acceso a él.

Por suerte, su editor, Nishimura Eijudo compró el pigmento y se lo facilitó a Hokusai; el pintor descubrió al experimentar con él, que el pigmento podía crear una gran variedad de variantes de azul, lo cual le permitió también complementar su gama de variantes de de este tono.

A simple vista da la impresión de que se trata de una pintura sencilla, pero la verdad es que lo que nos muestra es bastante complejo. Como ya mencioné, el autor claramente quiere enfatizar el poder que tiene el mar, una fuerza contra la que el mismo hombre es totalmente eclipsado y minimizado. De igual manera el Monte Fuji, cuyos  3.776 m de altura son representados de manera muy pequeña, lo cual acentuá la grandeza de la ola.

En particular, de toda la colección de las 47 vistas del “Monte Fuji decoradas con azul prusiano”, ésta es mi favorita, ya que, aunque no soy muy conocedor de las técnicas de la pintura y demás, el mensaje que esta obra emite es bastante claro, y el autor logró perfectamente plasmarlo y transmitirlo a las personas, incluso hasta nuestros dias.

Ramsés K. Mishima

SCANDAL “La banda de chicas japonesas más poderosa”

Hoy quiero hablarles sobre un poco de música: de un cuarteto de chicas japonesas que suenan muy bien; se llaman SCANDAL y la verdad es que tienen un sonido poderoso. Estas cuatro jovencitas lograron incluirse dentro de mis bandas japonesas preferidas.

Primeramente debo aclarar que aunque me fascina Japón, en muchos de sus aspectos, en lo que respecta a la música no puedo decir que sea de mi favorita. No es que no me guste la música japonesa actual o la tradicional, sino que yo crecí escuchando estilos de música muy particulares que me han marcado de por vida. Así pues, mis géneros favoritos son el Rock Clásico, El Jazz Clásico, el Blues, la Música Clásica y algunos otros en menor grado. Para ser preciso mi banda favorita es The Beatles y ya con eso creo que es claro el tipo de música que me rodea. Otras bandas de mi preferencia son U2, AC/DC o Led Zeppelin. De mis músicos de Jazz favoritos puedo nombrar al increíble Miles Davis, a John Coltrane o Bill Evans. Así mismo puedo comentar sobre las magníficas interpretaciones de Mozart que hacen Friedrich Gulda o Martha Argerich.

Sin embargo, la música japonesa también me gusta mucho y es por eso que quiero hablar de una que me parece muy buena, pero que, como muchas, ha sabido combinar una serie de elementos para potenciar su éxito entre el público joven y, también, entre el no tan joven. Estas cuatro chicas son Haruna Ono (vocalista y guitarrista), Tomomi Ogawa (bajo y vocalista), Mami Sasazaki (guitarra y vocalista), Rina Suzuki (batería, percusión, teclado y vocalista). Cada una muy hábil en su instrumento y también con la voz, ya que todas cantan.

Haruna Ono

Haruna Ono

Este cuarteto que comenzó tocando como muchos en las calles de Japón, logró catapultarse a la fama hasta llegar a tocar en el Shibuya Club Asia, uno de los clubs más famosos de Tokio. En un principio comenzaron tocando música Indie, debido a que Tower Records, la empresa que aceptó grabar su material, las influenciaba a hacerlo, pero después llegaron a un acuerdo con Sony Music, ya que la primera casa productora grababa su material en cantidades limitadas y las chicas deseaban una producción masiva.

Tomomi Ogawa

Tomomi Ogawa

Este cambió de disquera afectó también su rango de alcance, ya que primeramente Tower Records logró colocarlas en Apple Inc. en su tienda Itunes, con lo cual permitía que su música llegara a muchas partes del mundo. Debido a problemas de acuerdo, tuvieron que despedirse de este privilegio indeterminadamente.

Ahora se encuentran entre los géneros Jpop y JRock o simplemente Pop o Rock japonés. Su sonido es potente y combinado con las hermosas voces de las cuatro chicas, logran darle un buen sonido a las melodías. Su primer sencillo, “Space Ranger”, lanzado el 3 de marzo del 2008, es una gran muestra de esto; el inicio es increíble y el empleo de los teclados es asombroso, lo que le da un toque futurista a la pieza.

Sasazaki Mami

Otro factor que, como podrán apreciar, ha sido fundamental para el éxito de estas chicas es su vestuario y su publicidad. Su atuendo se caracteriza por ser trajes de colegialas, con todo lo que conlleva: uniformes lindos conformados de blusas, sweaters encima, a veces corbatas, calcetas largas, zapatos o botas y, por supuesto, siempre faldas cortas. Como bien saben y como ya comenté en la publicación anterior, este look de colegialas es bastante atractivo y popular entre los jóvenes japoneses y bueno, entre los adultos también. Pero sobre todo entre los partidarios de la cultura popular que consta del anime, el manga, la música japonesa moderna, los cómics y los videojuegos, en los cuales se tiende también a utilizar ese patrón estético.

Suzuki Rina

Por supuesto todos sabemos que el sexo —o sus connotaciones— vende mucho, y no podemos juzgar a estas chicas por utilizar ese medio para ascender al éxito. En primer lugar porque no son las únicas; en segundo porque las chicas son hermosas y los atuendos les quedan a la perfección. Las cuatro son jóvenes: Haruna Ono tiene 22, Tomomi Ogawa 21, Mami Sasazaki 21 y Rina Suzuki es la más joven con apenas 19 años de edad. Tal vez si su música fuera mala, entonces sí podríamos juzgarlas de utilizar este medio para ocultar o para contrarrestar la mala calidad de su música, pero me parece que no es el caso.

Estoy seguro de que ellas están conscientes de que la publicidad y los vestuarios  que utilizan son una excelente combinación que combinada con su música se complementan a la perfección. Y por si no fuera poco, fueron también muy inteligentes al maquinar un proyecto que les permitió tener más éxito: me refiero a la serie de anime que se desarrolló con ellas como protagonistas. Ellas son fans del anime y el manga, así que se les ocurrió que no sería mala idea el tener una representación animada.

SCANDAL Anime

También han aportado algunos de sus sencillos a series de anime  tan famosas como son Bleach, con la pieza “Shôjo S o al anime Full Metal Alchemist con el sencillo “Shunkan Sentimental”; las dos excelentes piezas y que se acoplaron a la perfección con las series. Por supuesto también este factor les ha ayudado mucho —al igual que a muchos otros—, ya que el anime promueve a muchas bandas y ayuda a divulgar su música a través de singles que se elaboran a veces solamente para las series, aunque también hay casos en los que se toman pistas de un material ya realizado. Es curioso este aspecto porque muchas bandas viven produciendo singles para series de anime, hasta juntar un determinado número de canciones y así producir un álbum.

Cover del single Shôjo S

Estas chicas también han realizado muchos sencillos y solamente dos álbumes largos, uno de éxitos, otro álbum que podríamos decir “normal” y un mini álbum con cuatro pistas.

Para finalizar, debo recalcar que por supuesto no las puedo contraponer o ni siquiera comparar con bandas tan grandes como The Beatles o Led Zeppelin, sin embargo, para aquellos que les gusta explorar sonidos nuevos, buenos y atractivos, independientemente del tipo de género que prefieras (a menos que escuches basura como el Reggaetón), SCANDAL es una buena elección para escuchar un rato de buena música. Y por supuesto si te gusta la música japonesa, el anime y el manga, te encontraras bastante cómodo con sus pistas. Son una buena opción, las chicas son lindas, tienen calidad musical y buena voz.

Cover del álbum Temptation Box

Las piezas que yo recomiendo son Shunkan Sentimental, su primer sencillo Space Ranger, Shôujo M, GIRLism, Play Boy Part II, Shôujo S, Sakura Goodbye. Creo que el material de mi preferencia es el álbum Temptation Box que contiene varias de esas pistas.

 Ramsés K. Mishima

El Paradigma del Anime

Hoy quiero comentarles brevemente un aspecto muy curioso del Anime. No se trata de algo nuevo, de una característica que el mundo no haya apreciado hasta hoy; sin embargo, deseo hacerlo explicito para dar cuenta de cómo se ha movido ésta particular forma de expresión en las personas; a dicha cuestión la he denominado el Paradigma del Anime. Primeramente debo manifestar que el término paradigma ha sido definido y aplicado a diferentes campos del conocimiento y para propósitos múltiples. No es mi intención abordarlos todos ni discutirlos, pero sí debo comentar cuál es el término que para mi es más aplicable.

 

Paradigma es un concepto que en las ciencias sociales es muy común escuchar para  delimitar corrientes que tienen puntos en común y que son aplicables a un determinado tipo de estudio. Pero siendo más claros, el término que yo más utilizo se basa en la propuesta de Thomas S. Kuhn, quien en su libro,  La estructura de la revoluciones científicas (y en otros artículos) definió lo que era un paradigma; aunque su definición es muy compleja, de manera resumida él se refiere a un paradigma como aquel “conjunto de supuestos, creencias y valores que son compartidos por una comunidad científica; además estos planteamientos son constantes y se van continuando a través de la enseñanza para así lograr que se desarrolle la actividad científica”.

 

Ahora bien, ustedes se preguntaran: ¿Qué demonios tiene que ver un concepto que un científico aplicó al campo de la filosofía de la ciencia, con el anime? el anime ni siquiera es considerado una ciencia. Es cierto. Lo que quiero mostrar aquí es que en la producción del anime se ha venido desarrollando una forma muy característica de manufactura de las series. Para esto, yo considero a un paradigma como “aquel conjunto de rasgos culturales más o menos homogéneos, que son transmitidos a la sociedad, de generación en generación y que responden a un desarrollo histórico y cultural de una sociedad dada”.

Ya establecido esto, es momento de pasar a la parte importante de este post. Algo que me ha causado mucho ruido desde hace algún tiempo es ese paradigma en las series, ese núcleo que está detrás de todas la series. Dicho paradigma se caracteriza por:

Que las series de anime, generalmente, se desarrollan en torno a un ambiente en el que los personajes están involucrados en la escuela, es decir, son estudiantes, casi siempre de secundaria o de preparatoria. El o la protagonista casi siempre es estudiante, colegial, aunque los demás personajes que aparecen en la serie no lo sean. También, las chicas, sean las protagonistas o no, siempre hay algún momento en que salen con traje de colegiala o de marineras. Sí, ya sé, si están en la escuela, es normal que utilicen ese tipo de uniformes, pero no sólo es en esos casos. Aunque se trate de otro tipo de ambiente, como en las serie ambientadas en épocas en las que los uniformes de escuela no existían, de todas maneras utilizan en algún momento faldas cortas que dejen expuestas la mayor parte de sus piernas. De igual manera en algún momento su busto es susceptible de quedar expuesto por alguna circunstancia, sea accidental o sea voluntaria. Estas chicas suelen ser jóvenes, tienen buena figura, son sexys, lindas, rozan la perfección física, aunque su caracterización general sea mala, es decir, aunque sean torpes, no sepan cocinar, sean malas en una actividad en la cual el antagonista —sea hombre o mujeres— sí es bueno.

 Esto, como dije en  un principio, no es algo que yo haya descubierto, pues es algo que ya todos saben y que son consientes de ello. A esto se le ha denominado en algunos casos como “fan Service“. Lo que quiero explicitar es que esta característica tan peculiar se ha mantenido constante desde hace mucho tiempo porque es efectiva, este núcleo detrás de las series ha logrado que el anime tenga mucho éxito. Por supuesto, el éxito de muchas series no se debe sólo a eso, pero es un excelente potenciador para   atraer seguidores. Aquí no estoy haciendo distinción de género, ya que esta peculiaridad puede   atraer a hombres y mujeres por igual aunque yo soy de la idea de que funciona mucho más con el público masculino.

De hecho, si se ponen a reflexionar, la concepción de las colegialas está muy cimentada en Japón y las chicas que se encuentran dentro de la industria de las  AV Idols, generalmente salen caracterizadas con uniformes de colegiala. Esto también le ha dado mucho éxito a esta producción cinematográfica para el público, habria que esperarse, solamente adulto.

 

Seamos claros ¿cuántas personas no ven anime por el simple hecho de ver a las chicas vestidas con minifaldas. Esa característica que ínsita a la sensualidad, al morbo y que ayuda a que la trama de las series se complemente. La serie puede tratar de cualquier temática, no importa, mientras en ella aparezcan chicas lindas, bonitas, con ojos preciosos, con minifalda y que de vez en cuando dejen expuesta su ropa interior, la serie tomará sentido y relevancia. Incluso me parece que hay series cuyas temáticas son obligadas a encajar dentro de este paradigma. La serie puede ser policiaca, de la época antigua, futurista o de lo que sea, pero casi siempre se mantiene dentro de estos parámetros de producción.

Yo soy de los que juzga a las series por la calidad que tienen. Soy un tanto crítico porque para que a mi me guste una serie, para que dé mi opinión y la recomiende tiene que haber cumplido varios rubros. Yo me fijo en la calidad de los dibujos, en el ambiente de fondo, la trama, el desarrollo de los personajes, de su personalidad y habilidades, y sobre todo en la música; este último es un factor importantísimo, ya que la música es otro de los factores que permite que el anime tenga mucho éxito también.

¿O a poco no hay ocasiones en que ves una serie y tal vez no te gustó, pero el soundtrack es excelente, el opening y el ending, así que los descargas aunque la serie haya sido nefasta?

 

Ahora ¿eso significa que a mi no me llama la atención ver a chicas lindas vestidas de colegiala en las series? si dijera que no, sería un mentiroso. Debo aceptar que es un aspecto que, como dije, incita a la sensualidad, a que la serie capte tu atención, a que continúes viéndola. Sobre todo si la serie es de verdad muy buena, tiene una buena trama, ese factor se va complementando y ayuda a que tengas una buena opinión de la serie; además si la música ha sido buena, lo será aún más.

 También dije que en mi concepción de paradigma era que era un conjunto de rasgos homogéneos y que se van continuando, es decir, se van transmitiendo; esto es cierto, ya que, ya sea a través de la red o de la televisión, las series tienen canales específicos para transmitirse y hasta se pelean por el mejor rating. Es cierto, porque la forma de producción se ha mantenido dentro de esos rubros. Y de verdad, no importa el tipo de serie, siempre las chicas tienden a utilizar ese tipo de vestimenta, a ser lindas y, casi siempre, jóvenes.

Esto responde a una forma de producción histórica y que a sido muy favorable para al venta en el mercado de este material. Se ha continuado y, yo creo, se continuará produciendo dentro de esos cánones estilísticos y estéticos en torno a las chicas.

 

Ustedes dirán ¡Oye! pero ¿qué pasa con los protagonistas que son chicos? ¿Ellos también suelen ser caracterizados dentro de eso cánones estéticos no? Sí, tienen toda la razón, y yo opino que para los personajes masculinos esta característica aplica de la misma manera, pero sí creo que en cuanto a las ventas de estas series, el núcleo de producción que rodea a las chicas es mucho más ventajoso, ya que impulsa no sólo a las ventas de la serie, sino a la publicidad y a los productos complementarios que suelen elaborar.

Como dije no esperaba descubrir el hilo negro, solamente deseaba hacer explicita mi opinión en cuanto a la forma en que se produce el anime hoy en día. Este es un tema muy complejo y, para muchos, tal vez no importe mi opinión ni la de los demás, al fin de cuentas, mientras haya algún aspecto mínimo por el cual te guste alguna serie, la verás y los demás puede estar muy clavados en su opinión, sea cual sea ésta.

 Me gustaría saber qué opinan…

¡Di no a la idea de que el anime es sólo para niños!

Ramsés K. Mishima

Norwegian Wood

 

En esta ocasión quiero hablarles sobre un libro que es muy importante para mi, no sólo porque el texto en sí es bueno sino porque la historia, los personajes, el ambiente, la música… todo es excelente. El libro en cuestión es Norwegian Wood, que en español lo denominaron Tokio Blues: Norwegian Wood. El título del libro está basado en una canción de The Beatles del mismo nombre. Esa pieza es también una de mis favoritas de la banda, la cual a su vez viene en el álbum Rubber Soul. También debo recalcar que no es mi intensión contar la historia, ya que pienso que es mejor que cada quien la lea, sobre todo por sí no la han leído. De igual menara quiero mencionar que las imágenes que coloco de los personajes son de la película que salió en diciembre del año pasado y la cual, a mi, la verdad no me agradó cómo quedó la adaptación; es decir, no me gustó la adaptación de la historia, pero sí creo que los personajes se lograron muy bien en cuanto a la caracterización, así que por eso coloco las fotos. No voy a hacer críticas a la película, ya que me centraré en el libro.

Siendo así, debo comentar primeramente cuáles son los rubros con los que me identifico de la obra. En primer lugar está el hecho de que me identifico muchísimo con el protagonista, Toru Watanabe. No es que quiera encajarme a la fuerza en su rol, ya que, de esa manera, por supuesto que no es lo mismo. No lo es, porque la historia sucede en un periodo de cambios muy bruscos y revolucionarios que no sólo se manifestaron en Japón, sino en muchas partes del mundo en donde los movimientos estudiantiles eran cosa de todos los días. Para ese entonces, yo todavía ni nacía. De tal manera, me identifico con el protagonista por la vida solitaria y difícil que lleva, pero: ¿Qué joven de 20 años no siente a esa edad que el mundo es un caos, que todo es un tanto obscuro? A esa edad es fácil caer en el alcohol, en las drogas, en tormentosas relaciones sexuales. Yuxtapuesto a eso, Toru Watanabe transita por una época en la que la música lo era todo. El Jazz de Miles Davis, John Coltrane, Thelonious Monk, Charlie Parker, Bill Evans y muchísimos otros que a mi en lo personal me encantan, sonaban por las radios de todo el mundo. ¡Qué increíble debió haber sido entrar en un restaurant-bar por un trago y leer un buen libro mientras escuchabas buena música!

Y es que la música permea toda la obra, bueno, todas las obras de Murakami están rodeadas de buena música; esa una de las causas del por qué me fascina tanto este autor. Se le ha criticado mucho porque la verdad es que no se trata de un autor tradicional japonés, pues el es un tanto occidental. Si lo comparamos con otros autores que sí son considerados más dentro del canon de literatura japonesa como los grandes autores Yukio Mishima, Yasunari Kawabata o Kenzaburō Ōe, entonces Murakami no es uno de ellos. Su característica tan peculiar de introducir el Jazz, el Blues, Rock Clásico son patrones musicales que vienen de occidente, no de Japón. Así pues Murakami no introduce a lo largo de sus obras música clásica japonesa, por poner un ejemplo.

 El tercer punto con el que me identifico es con la lectura, ya que, a mi, igual que al protagonista me encanta leer. Sin embargo debo ser sincero y claro, ya que ¿cuántas veces no han escuchado que las personas dicen, a mi me encanta leer, leo mucho o devoro libro tras libro? ¿O no es cierto? Debo ser sincero en el sentido de que sí, me gusta leer, pero por suerte o por desgracia (según se vea), yo pertenezco a una época muy diferente a la del escenario de la obra —y también de la juventud de Murakami, pues el vivió justamente en esa época—. De tal manera, a mi me encanta leer libros, porque me gusta sentirlos en las manos, tocarlos, olerlos, saber que están ahí. Sin embargo, ahora con el acelerado avance de la tecnología, ya no sólo leo textos en libros. En la actualidad, debido a la licenciatura que estudio —estudio Arqueología— debo leer textos en archivos electrónicos, en PDF, copias, diapositivas en el ordenador; aquí de igual manera entra la información de la red: los blogs, las páginas de información especializada y de divulgación. Es así, las sociedades se van transformando y, con ellas, la forma de acceder a la información también.

 Hasta aquí, en resumen, son tres aspectos los que me paralelizan a la obra de Murakami: el sentimiento de una vida difícil y dura que conlleva el ser un adulto joven, el cual tiene que salir adelante de una u otra manera para lograr ser “alguien en la vida”, para “encontrar su lugar en el mundo”. El segundo, la música, porque aunque me fascinan —y eso lo dije en la primera entrada que hice a este blog— las culturas orientales, en la música debo confesar que soy bastante occidental, ya que amo a The Beatles, el Jazz Clásico, un poco la Música Clásica. Es cierto que me gusta la música japonesa, pero no puedo decir que más que mis otros gustos musicales. Y el tercero es justamente que me encanta leer, en todas las variantes: sea en libros, PDF, en la computadora, blogs y demás.

Toru Watanabe

Ahora bien, si no fuera por la afinidad que siento con el protagonista, mi personaje favorito de la obra sería Naoko. Me parece un personaje tan elaborado y el cual refleja justamente esa juventud tormentosa, dura y obscura en la cual los jóvenes solemos perdernos a veces debido al exceso de soledad, debido a que permanecemos encerrados en nuestro mundo y ni nosotros salimos de él, como tampoco dejamos entrar a nadie. Naoko entra y se pierde en un mundo a parte debido a la muerte de su novio, lo cual desencadena un inmenso vacío en su vida que ni Watanabe puede llenar. A pesar de su apoyo, cariño y cuidado, Watanabe nunca es capaz de vencer a la sombra de Kizuki, el novio de Naoko. De tal manera, ese hueco en su alma, en su ser, en su esencia, será justamente lo que llevará a Naoko a un desenlace triste, a buscar la salida que le permitiera sentirse libre, desahogada y cómoda; una vía que ni las lagrimas excesivas lograron jamás bloquear.

Naoko

Otro de los personajes de la obra es Midori, una chica fresca, divertida y extravagante, que no tiene miedo de expresar lo que siente: sus dudas, sus inquietudes —sobre todo sexuales— y que atiborra a Watanabe, con quien compagina a la perfección, de preguntas  para saciar su apetito de conocimiento. Midori me parece el personaje más divertido de toda la obra, el cual dota de humor las escenas en las que ella aparece. Creo que, si no fuera por ella, los episodios de libro no contarían con muchos eventos cómicos o de desahogo y la obra estaría repleta de situaciones dramáticas y trágicas. Esto último es un factor fundamental, ya que Murakami estudió literatura, pero no cualquier tipo de literatura; estudió literatura y teatro griego, así que debemos recordar que las tragedias griegas se caracterizan por las tramas difíciles y turbulentas que asolan la vida de sus protagonistas. Midori pues, resulta un destape de ese poro en el que Watanabe acumula tanta tensión y sentimiento de tristeza por la vida que lleva y sobre todo por la situación que tiene con Naoko.

Midori

Otro personaje que también tiene un toque de cómico, pero que más bien debería decir de sínico, es Nagasawa, y con el que Watanabe encuentra una conexión debido, también, a la literatura, ya que leen, básicamente, el mismo tipo de textos. Sin embargo, Nagasawa se caracteriza por ser un tipo que piensa que las mujeres son como objetos fáciles de conseguir y que se jacta de haberse acostado con más de 70 chicas (la verdad no recuerdo muy bien la cifra, pero más de 50 seguro sí). Se trata de un personaje que me agrada mucho porque va en contra de todos los otros. Mientras que la mayoría de los personajes sufren directamente las dificultades y pesares de la vida (en todas sus variantes), Nagasawa es un sujeto excepcional que piensa que todo es sencillo en esta vida: acostarse con mujeres, obtener un buen trabajo, salir adelante en la vida, aprender idiomas, engañar a los profesores… Todo.  Se trata de un tipo que se abre camino sobre todos los demás, sin importar los daños que pueda causarles. Como por ejemplo a su novia, a la cual trata de manera deleznable y sin respeto.

Nagasawa y Watanabe

Un personaje más, imprescindible en la obra, es Reiko, la mujer que es compañera de cuarto y amiga de Naoko en el sanatorio en donde se interna. Se trata de un personaje muy peculiar que tiene una personalidad segura y estable por fuera, pero sumamente frágil por dentro. Ella fue una vez paciente de ese mismo sanatorio, pero se queda ahí alrededor de siete años porque le agrada la vida y ayudar a las personas del lugar. Sobre todo me encanta porque ella es quien le da vida a mucha de la música que aparece en el texto; cuando Murakami describe que ella está tocando una de las piezas que aparecen, de verdad te imaginas cómo es que Reiko toca la guitarra y canta la canción. Sobre todo cuando toca Norwegian Wood, la pieza favorita de Naoko, y la cual ya que analizas bien tanto la pista como el significado que tiene en la obra, te das cuenta de que se trata de un símbolo, en el sentido explícito de la palabra, y el cual capta perfectamente la escena que yo considero el clímax de la historia y en donde se rompe el equilibrio que llega, en su momento, a alcanzar.

Reiko

La verdad es que al principio, cuando escuché la canción, igual que a muchos, me parecía que la pieza no tenía mucho sentido, ya que habla de un chico y una chica que se encuentran en un cuarto, que beben vino, que la chica lo invita a sentarse y que en determinado momento ella comienza a gritar… más o menos eso. Y de verdad, cuando lees la escena que comento, cuando Watanabe va al departamento de Naoko a celebrar, le encuentras todo el sentido posible a la pista. De hecho, llegas a imaginar a Naoko y a Watanabe como los sujetos de la canción de The Beatles justo cuando Lennon está cantando. De verdad es una situación que no puedo describir con palabras, sino que cada quien debe experimentarla.

 

Para finalizar, quiero tratar de ser lo más objetivo posible —aunque por desgracia no creo poder, ya que me siento muy conectado a la obra—, pero debo decir que en general, este libro es excelente. Para los que ya han leído a Murakami, se darán cuanta de que no es el tipo de libros que él suele escribir, es decir, si han leído La Cronica del pájaro que da cuerda al mundo o Kafka en la Orilla, se darán cuanta de que estos últimos sí meten más el tipo de trama característica de las tragedias griegas, con personajes fantásticos y oníricos. No es el caso de Norwegian Wood. Aquí no aparecen ese tipo de personajes. Esta es una historia única de Murakami que, a mi parecer, es la más significativa para él, ya que busca expresar esa juventud que él vivió. Y no digo con esto que él haya querido relatar su juventud (o quién sabe), pero lo cierto es que es una trama que busca dar cuenta de una etapa que él mismo vivió, y que lo marcó. Si acaso el otro texto que puede concebirse dentro de un género, ¡Mmm…! —¿Cómo decirlo?— realista o sin elementos de fantasía, sería su obra Al sur de la frontera, al oeste del sol, que también se desenvuelve en un ambiente, digamos, “realista”.

Sólo me resta decir que es una de las obras que más me han trastocado y con las cuales me he sentido —y me siento— más identificado. La recomiendo al 100% tanto para los que no han leído a Murakami como para los que ya leyeron, como yo, muchas veces la obra. Les aseguro que no se decepcionaran. Júzguenla por ustedes mismos.

Ramsés K. Mishima

Las Estaciones de Japón y la Expresión Poética

La concepción tradicional de las estaciones del año es la que se entiende como la secuencia de primavera, verano, otoño e invierno. Estas cuatro diversidades climáticas hoy en día se están viendo alteradas debido a los enormes cambios climáticos que están asolando al mundo. Sin embargo, parece ser que aún queda cierta estabilidad y se pueden apreciar las cuatro. Es cierto que ahora tal vez ya no son en los tiempos exactos como antes y que también a veces el verano es muy intenso y el invierno dura poco tiempo, pero lo importante es tener la variedad.

Japón es una de las culturas que más fascinación tiene por el fenómeno de las estaciones; le ha dedicado innumerables historias y poemas para plasmar al belleza de las estaciones y el significado de sus paisajes. Hay que imaginar al Monte Fuji con la punta cubierta de nieve, con el cielo oscurecido por el frio o las tormentas de nieve. También los climas primaverales, en los que el calor es muy fuerte, y se puede apreciar el esplendor de los arboles de cerezos en Japón: sus frondosas flores color rozado han sido suficiente para enamorar a sus habitantes y dejarlos embelesados con su hermosura.

A propósito de esto, hay un pasaje del libro Sueños y ensoñaciones de una Dama de Heian de la autora Dama Sarashina (se le nombró así por el título japonés del libro) que me gusta mucho.  Es uno de los famosos diarios o Nikki de esa época de la historia de Japón; ese periodo (708-1185 dC) en el que los poemas eran la forma de expresión por excelencia y que inundaban las relaciones entre personas de una frescura y poesía increíbles.

El siguiente pasaje que viene en ese libro refleja lo que a mi una vez me preguntaron sobre el mismo particular. En ese capitulo titulado Un Encuentro, la autora y una acompañante que servían como damas de compañía a la princesa Yûshi —o también llamada Sukeko— en el palacio imperial, recibieron la visita de un caballero de alto rango. El problema fue que ellas no eran personal de servicio de alto rango, sino de bajo, y en el palacio imperial, atender a los invitados era obligación de las damas de mayor estatus. Por lo tanto, ellas debían llamar a las mujeres superiores para la labor. Sin embargo, decidieron que no podían hacer esperar al caballero, pues ya estaba ahí, así que lo atendieron ellas. Al encontrarse ya los tres juntos el caballero las abordó:

     —¿No les parece que la ausencia de la luna le da a esta noche cierta gracia y misterio? Si hubiera luna, su claridad nos pondría incomodos y tal vez sentiríamos vergüenza, ¿no creen?

Después pasó a hablar de la primavera y el otoñó. Le dijo a las dos damas:

       —Cada estación tiene su propio encanto, pero ¡qué bella es una noche brumosa en primavera! Se puede percibir entonces la placidez del cielo y esa vaga claridad de la luna que parece flotar y extenderse en la neblina de la noche. En una noche así se escuchan muy bien las notas del biwa cuando tocan una melodía tan reposada como el Fukôjô. Pero ¿qué me dicen del otoño? Especialmente, esas noches nebulosas de luna cuando la claridad lo baña todo y uno tiene la impresión de que puede recoger con en la mano sus rayos… En momentos así, todo el encanto del otoño parece estar dentro del sonido del viento y del canto de los insectos. Y, si como fondo de esos sonidos, uno escucha los acordes animados del koto o el sonido transparente de una flauta, la belleza de tal noche posee una elegancia que, a mi juicio, es imposible de superar por la primavera. ¿Y el invierno? ¿Apoco no fácil es olvidarse de los encantos del otoño y de la primavera en una de esas noches invernales frías y despejadas, cuando de repente se oyen en medio del silencio de la noche los tonos trémulos y vibrantes del hichiriki, y alrededor se ve cómo la luna alta derrama su luz sobre la nieve que hay en el suelo?

             Después el caballero les preguntó:

          —A ustedes ¿Qué estación les gusta más?

            A lo que Dama Sarashina contestó en forma de poema:

               Me quedo con la luna vaga de primavera,                                                                              cuando el cielo de un verde tierno y los cerezos en flor,                                                          están envueltos por la caricia de la bruma.

          Posteriormente prosiguió el invitado:

            —Entonces ¿no te gustan las noches de otoño? Y agregó:

              Si la vida se me alarga noche tras noche,                                                                               no dejaré de acordarme de usted,                                                                                           en las noches de primavera.

         La otra dama, que se había pronunciado por el otoño intervino:

            En vista de que vuestros dos corazones,                                                                                 se inclinan por la primavera,                                                                                                    ¿tendré que quedarme sola a contemplar el otoño?

       

Se puede apreciar así que la poesía incitaba a explicitar las emociones que el clima hacía surgir en las personas. Esto era suficiente motivo para establecer una conversación fundamentada en la forma poética de expresión (waka). En esa época todo se codificaba en forma de poema: la apreciación de un paisaje, un recuerdo, un sentimiento, la valoración de un tiempo atmosférico… todo era motivo de expresión en forma poética.

En lo personal yo prefiero los paisajes lluviosos y fríos, ya que me producen sensaciones de tranquilidad y bienestar, aunque en ocasiones me deprimen, pero aún así me fascinan. A diferencia de los horrorosos tiempos de calor que no soporto mucho. Cada quien tendrá sus preferencias, pero no se puede negar la hermosura de los paisajes lluviosos y nublados.

Ramsés K. Mishima

¿Qué significa estudiar a una sociedad del pasado?

A muchas personas les fascina la idea de estudiar o de apreciar cosas u objetos que han pertenecido al pasado. A lo largo de muchas de las mismas épocas pasadas, las personas se llenaban de deslumbramiento al ver esos curiosos objetos que no pertenecían a su sociedad, ¿por qué? Por otro lado, hay muchas personas que también viven envueltos en el mundo moderno, el cual gracias a la tecnología y sus implicaciones se desenvuelven en un mundo en el que las cosas o las formas de vida antiguas no les interesan.

Basta con su computadora y su IPod para vivir felices. Muchos tienen una vida dentro de la Red, con amigos cibernéticos y avatares que con los cuales tienen una identidad en ese mundo. Entonces podemos decir que el amor por las cosas del pasado no es universal, es decir, no a todos les gusta.

En esta ocasión les voy a dar mi muy  humilde punto de vista. Como el de muchos, mi juicio está sesgado por mi forma de vida y ella implica sobre todo la profesión que estoy estudiando: La Arqueología. Cuando uno estudia una licenciatura como esa, que tradicionalmente se le concibe como de humanidades, suele desarrollar una perspectiva del mundo muy diferente de la que se  gestaría si estudiaras una licenciatura de la rama de las matemáticas o de la salud. Cuando se estudia antropología, en la que inserto a la arqueología, te adentras en un mundo a parte, diferente. Estudiar arqueología te enseña a tener una visión crítica y analítica de las sociedades antiguas que te permite ver más allá de ellas, no sólo su parte estética que sí, en efecto, es muy atractiva, pero no lo es todo.

 

En esta ciencia es muy común el escuchar que se estudian procesos sociales, desarrollos culturales, los cuales incluyen a  un conjunto de personas, sea cual sea su dimensión. Es así, porque las sociedades tienen un sentido como un ente en conjunto, no por cada individuo. Son las sociedades, los colectivos, los conjuntos de seres humanos los que provocan los cambios, los que transforman al mundo, los que lo encaminan a su devenir permanente (y muchas veces decadente) hacia el futuro.

Esa es al razón de que mi punto de vista sea muy diferente del que tienen las personas comunes, pero en un buen sentido. No es que yo sea superior por el simple hecho de estudiar ciencias antropológicas o humanidades, ya que muchas personas aún estudiando eso, no llegan a desarrollar mentalidades críticas y analíticas en su formación. La diferencia estriba en las mismas experiencias críticas, en los ensayos y errores que se van dando  a diario y los cuales te permiten darte cuenta de tus debilidades y tus virtudes.

Cuando uno llega a desarrollar una mentalidad de este tipo, ahora ya no sólo aprecias a las sociedades de manera estética —aunque sí las sigues viendo por su atractivo, ya que esa es una connotación emocional con la cual los seres humanos nacen—, ya han sido muchos los que han dicho que el hombre, por desgracia, es un ser que toma en cuenta la estética para la selección de sus necesidades sobre muchas otras cosas. Podrán tener o no razón, pero lo cierto es que la apariencia y forma de las personas u objetos, afecta mucho nuestros criterios de selección.

Yo por ejemplo, estoy fascinado con la cultura japonesa. Me gustan sus tradiciones, su lenguaje, su escritura, su literatura, su arquitectura, su forma de vida, sus mujeres, sus religiones y demás. Eso está bien, es normal sentir atracción por una sociedad de esta manera. Pero ¡Oh! qué pasa cuándo estás dentro de las ciencia sociales; la pregunta obligada es: ¿Esas cosas que te atraen de esa cultura, qué significado tienen en esa sociedad y cuál ha sido su desarrollo histórico? y entonces surgen preguntas epistemológicas como: ¿Por qué se dio así y no de otra manera? ¿Qué sujetos intervinieron? ¿Qué simboliza para una sociedad determinado tipo de arquitectura? o ¿Cuál es la función de una religión en una cultura y cómo se ha modificado a lo largo del tiempo? Entonces nos preguntaremos: ¿Esto para qué? ¿Qué sentido tiene? pues muy fácil, este tipo de preguntas son importantes porque las culturas no son iguales, ya que la sociedad griega, no tiene una arquitectura como la japonesa o una religión como ellos. Tampoco han tenido el mismo desarrollo histórico, así que no podemos juzgar a las sociedades occidentales de la misma manera que a las orientales (precisamente esto ha causado muchos problemas a lo largo del tiempo, por nuestros excesivos prejuicios occidentales).

Por supuesto, existen un sin fin de preguntas y de motivos para estudiar a una sociedad antigua, pero creo que lo esbozado anteriormente da cuenta de manera general del significado que tienen las sociedades antiguas para la arqueología y para las ciencias históricas en general.

Ramsés K. Mishima